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Fernando Alonso blinda sus pulgares en 10 millones de euros

Los pulgares de Fernando Alonso le ayudan en la práctica a pilotar el F10 y, a la vez, simbolizan el triunfo, así que el asturiano, aprovechando un acto publicitario del Banco Santander, ha decidido ponerles precio: 10 millones de euros.

Mientras la Fórmula 1 se prepara para llegar a Barcelona, Fernando Alonso ha estado unos días en Madrid y ha confesado las ganas que tiene de “brindar en casa una victoria a la afición”. Fernando Alonso volverá a dividir a la afición entre el azul de Asturias y el rojo de España. “Espero que la afición se lo pase bien. Los asturianos irán mayoritariamente de azul y el resto de España de rojo”, ha sentenciado.

Para Alonso este tramo del Mundial es especialmente importante al competir en España y porque el tanteo de las primeras carreras ya ha quedado atrás. “En Europa llega la hora de demostrar quién va a ganar el Mundial y quién no. Las primeras carreras suelen ser atípicas.

Ahora llega la hora de la verdad, demostrar quién va a estar en la lucha por el título y qué equipos evolucionan mejor”, ha declarado. Por eso, Alonso ha anunciado sorpresas en Barcelona relacionadas con mejoras en el coche, aunque sin desvelar ninguna y sin asegurar el uso del conducto F de aire.

“Estar tercero en el Mundial a pocos puntos del líder es una situación muy, muy buena.He vuelto a disfrutar y a sentir el gusanillo de ganar un Gran Premio y eso es lo más positivo de este inicio”, ha analizado.

Alonso pone a Schumacher en su sitio

Fernando Alonso se mostró este domingo muy rotundo con respecto a la última polémica suscitada con Michael Schumacher y, tras acabar el asturiano cuarto en el Gran Premio de Australia, quiso poner al campeón alemán 'en su sitio'.

El 'Káiser' se había quejado el día anterior de que se había visto obstaculizado por el asturiano de Ferrari en su vuelta lanzada, circunstancia que Schumi no dudó en recriminar en público a Alonso en el parque cerrado de Albert Park.

"Si quieres comentar algo de que te bloquean en la crono te vas a lo comisarios; si lo haces delante de las cámaras es que quieres un poco de 'show' y yo no lo quiero, por lo que no tengo nada que decir", aseguró Alonso tras acabar la carrera de australia.

Así pues, el piloto español zanjaba con sus palabras la polémica iniciada un día antes por un Schumacher que quizá reclamó ante las cámaras la atención que no podía tener en competición. Alonso respondió en la pista, con su cuarto puesto, mientras que el 'Káiser' no pudo pasar del décimo.

 

Alonso se gana la jefatura de Ferrari en Melbourne

Fernando Alonso trata a Ferrari como una mujer a la que se quiere conquistar. Se desvive por sus deseos, asume su mentalidad como la suya propia y sacrifica sus instintos más egoístas en pos de una unión fructífera y duradera.

Y en la escudería han tomado nota y se deshacen ya en elogios con su actitud, menos agresiva de lo normal frente a Felipe Massa y férrea en la defensa del fortín rojo. Si el asturiano no hubiera resistido de manera numantina durante seis vueltas a Lewis Hamilton, Mark Webber y Nico Rosberg, habrían perdido un podio y una cuarta plaza por unas decepcionantes quinta y sexta posición.

A Stefano Domenicali se le lee entre líneas su agradecimiento: "Fernando era último en la primera curva, pero hizo una fantástica remontada hasta la cuarta plaza y podría haber tenido un resultado incluso mejor, pero sabemos que adelantar es siempre difícil, especialmente entre coches de similar nivel.

Estuvo perfecto cuando defendió su posición contra Hamilton en las últimas vueltas".